Hace algún tiempo leí que conseguir aviones respetuosos con el planeta llevaría mucho tiempo.
Virgin Atlantic, compañía británica propiedad de
Sir Richard Branson, parece decidida a acortar ese tiempo lo más posible, ya que durante el próximo mes de febrero llevará a cabo la primera prueba de biocombustible en un avión comercial.
El vuelo, que no llevará pasajeros, lo efectuará un Boeing 747 que volará entre el aeropuerto londinense de Heathrow y Amsterdam, con una mezcla de queroseno y biocombustible en sus depósitos. Aunque la aerolínea no ha querido especificar qué biocombustible será utilizado, sí que se han dado prisa en aclarar que se trata de uno cuya producción no requiere recursos desproporcionados, como por el contrario sí pasa con el aceite de palma, para cuya obtención es necesario contar con enormes extensiones plantadas.
La colaboración entre la compañía aerea, Boeing y la división aeronaútica de General Electrics puede dar buenos frutos después de este primer vuelo; la aerolínea tiene grandes esperanzas de que con la información obtenida aquí se pueda seguir trabajando para reducir las emisiones de las aeronaves lo más pronto y en la mayor medida posible.
La compañía Virgin Atlantic se comprometía en 2006 a que en los siguientes 10 años invertiría 3.000 millones de dólares en el desarrollo de energías limpias; este parece ser un excelente paso para conseguirlo.